Cada vez que me pongo a escribir me doy cuenta de la cantidad de veces que lio yo sólo la frase. Pese a que un "pretendido filólogo" considere mi estilo como "difícilmente fácil" tengo la sensación de que en ocasiones destrozo un poco el castellano...
Después de un par de meses en los que coger un bus era inimaginable pisé España. Lamentablemente, ir de Monzón a Madrid en tren es cuestión de pasar un rato largo en el tren cochambre o pagar 4 veces más lo que cuesta el mismo trayecto en bus por hacerlo en poco mas de la mitad de tiempo. Hay cosas en las que nos dan mil vueltas nuestros vecinos franceses y uno es el tren. Las comparaciones son odiosas y en este caso más, pero seguro que en Francia por menos de 30 euros llegaba en 3 horas directo a casa o como mucho a alguna estación cercana y aquí por algo más de 55 llegas a Huesca y por 70 a Lérida...
Y puestos a entrar, la frecuencia de los trenes es algo destacable. Aquí para ir Monzón-Zaragoza en Regional sólo tenemos tres trenes, allí los tres primeros ya habrían pasado a las 12 de la mañana y después habría otros tantos multiplicados por dos. Aunque obviamente si no hay demanda no podemos pedir oferta, y como hay mala oferta no hay demanda... y ¿quien le muerde la cola a quien?
Recuerdo que de pequeño fui un par de veces al pueblo de los abuelos de un amigo a pasar unos dias durante el verano. Una de las anécdotas que nunca olvidaré es la primera vez que me caí con una bici. Me acuerdo que bajaba por la carretera que llevaba desde la casa donde estábamos hacia el centro del pueblo. Veía que cada vez aceleraba más y más, y que no podía parar, hasta que al final pillé algo de gravilla y me fui al suelo. De aquello me quedó una cicatriz en la rodilla derecha. Los primeros años la cicatriz era del tamaño de toda la rodilla. Ahora la cicatriz permanece en el centro de la rodilla pero no tiene más de dos centímetros.
Mañana me bajo a España. Un parón necesario ya que si no serían cinco o seis meses sin pasar por casa. De repente me he dado cuenta que ha pasado la mitad del segundo cuatrimestre, y que sólo quedan dos meses y medio como mucho. Aún recuerdo como si fuese ayer cuando en el primer cuatrimestre nos sorprendíamos de lo rápido que pasa el tiempo. Ahora ya no queda nada, esto se acaba.
La sensación que tengo es la misma que la anécdota contada. Cada vez va más rápido, y no nos damos ni cuenta de que pasan las semanas. El tiempo pasa increíblemente rápido. Los dias se pueden hacer más o menos largos en función del aburrimiento o el cansancio, los buenos momentos y los que no lo son tanto (que son pocos), pero el tiempo pasa, y cada vez acelera más.
Al final en lugar de caernos esto se acabará de golpe. Seguro que también dejará una cicatriz, y que ésta con el tiempo se irá haciendo más pequeña, pero este año siempre permanecerá en el recuerdo.
Acabo de apagar la música, he dejado todos los papeles tirados por encima del escritorio, la ropa que tenía que recoger sigue encima de la cama, y el bote de nutella tiembla antes del destrozo que le haré en breves, pero ya vale, ya me toca actualizar esto...
Podría pedir perdón a quien lea esto por todo el tiempo sin actualizar, pero no lo haré. Este blog lo hago porque cuando escribo lo hago porque lo siento, y no como si fuese una obligación. Pienso que si lo hiciese como una obligación acabaría siendo incluso incómodo, como algo que haces sin interés y con algo de desgana y perdería el poco encanto que intento que tenga. Lo único que puedo pedir es comprensión si alguien esperaba actualizaciones mas a menudo. Esto me suena que lo he puesto ya alguna otra vez, pero después de mes y medio no podía escribir como si nada. Hace tiempo que alguno por aquí me dice que ya me toca escribir, y no les quito razón, porque motivos hay de sobras, pero el momento nunca llega. Ahora parece que si, que todo lo demás puede esperar y puedo dedicar un poco de tiempo aquí.
El lunes cuando iba a las prácticas empezaron a salirme ideas "a cascoporro" que dirían los frikis de muchachada que habitan en la residencia. En cuanto tuve papel y lápiz en las manos anoté cuatro palabras que correspondían con otras cuatro posibles entradas en el blog. De todas ellas hay una que no acabo de acordarme por qué esta ahí: SUERTE ¿A santo de qué escribí esto? Bueno, lo dejaremos ahí a ver si vuelve... Del resto de palabras alguna idea me queda...
La primera de esas palabras era Normandia. El finde estuvimos visitando las playas del desembarco, el cementerio americano etc... Impresionante, lo que se debió montar allí debió ser espectacular (desgraciadamente). Miles de soldados esperan en una lancha a que se abra una puerta y recibir un balazo... Terrible. En la costa soldados alemanes encerrados en los bunkers esperando hacer una sangría con los indefensos que van saltando hacia la playa...
Al final de todo lo que queda es un campo de cruces blancas en las que debajo no debe haber nada, y si hay alguien muy seguramente no coincida con el nombre que pone en la cruz. Paseando por las playas se respiraba muchísima tranquilidad, pero al entrar en los bunkers te podías hacer una imagen mental de aquello que por lo menos a mi me dejó inquieto.
Lo más duro es que esas cruces sólo son números. Lo que cuenta es que se ganó, y no la cantidad de muertos que hubo. Para los que estaban en una mesa firmando papeles los soldados muertos no eran mas que números....
(Tenía mas y mejor inspiración el otro dia, pero bueno, lo he arrancado de nuevo...)
El resto de entradas del papel las dejo para otro momento.