domingo, octubre 22, 2006

La educación ha estado presente desde los tiempos más remotos. Ese proceso no ha sido una simple transmisión de conocimientos, sino que también incluía unos valores o un ideal de vida. La educación debe ser subjetiva y formar sujetos, y no objetos producto de su objetividad.
La educación tiene una gran connotación conservadurista, busca formar nuevos sujetos que encajen perfectamente con lo actual, y conserve la sociedad tal y como es, no pretende formar sujetos destructores del sistema. La educación es transmisión, bien de valores o de conocimientos, pero solo se transmite lo que el que transmite considera digno de ser conservado. Quien pretende educar se convierte en responsable del mundo que va a configurar el neófito. Hacerse responsable no es aprobarlo tal como es, sino asumirlo conscientemente porque es y porque solo a partir de lo que es puede ser enmendado. La educación transmite porque quiere conservar, y quiere conservar lo que valora positivo. Nunca es neutral, elige, verifica, presupone, elogia y descarta. Intenta favorecer un tipo de hombre frente a otros, un modelo de ciudadanía.

miércoles, octubre 11, 2006

“Lo importante es hacer una reflexión de la práctica cada día” Un docente mejora con la experiencia, pero no por llevar más años se es mejor, sino por saber reflexionar sobre los aspectos trabajados y sobre como mejorarlos

viernes, octubre 06, 2006

El lechero

Cuenta una historia que había un viejo lechero en el pueblo que repartía el preciado líquido a bordo de un carro que tiraba rutinariamente un viejo caballo de andar cansino. El viejo era avaro, ambicioso y un poco estúpido.
Una tarde, mientras cargaba en el mismo carro una pequeña montaña de alfalfa, empezó a pensar en todo el dinero que se ahorraría si su caballo no se comiera un montón de pienso como ese cada mes.
Recordó que alguna vez el médico del pueblo le había aconsejado a su vecino que dejara de fumar. Cuando el paciente se quejó diciendo que le resultaba imposible combatir el vicio, el profesional le había acosejado un método de "desacondicionamiento". El vecino debía imponerse encender un cigarrillo menos cada día, hasta perder el vicio. Con paciencia y constancia se acostumbraría a dejarlo y aprendería al cabo de unos meses a vivir sin fumar.
El lechero creyó que era una excelente idea utilizar los nuevos alcances de la ciencia al servicio de su negocio, y decidió entrenar poco a poco al animal para que aprendiera a vivir sin comer.
A parir de ese día el lechero dio al caballo, cada día, diez gramos menos de alimento que el día anterior.
Había calculado que en un año, si se mantenía firme, el animal se volvería el compañero perfecto para su trabajo. Un colaborador sin coste.
Un día, por las calles del pueblo se escuchó el rezongo del lechero, que hacía su rocorrido tirando él mismo de su carro con gran esfuerzo.
- ¿Y el caballo?- preguntaron sus clientes
- Un estúpido -dijo el hombre, demostrando que se puede proyectar también en los animales-, Yo le estaba enseñando a vivir sin comer... Y justamente ahora que había aprendido... ¡Se ha muerto!

domingo, octubre 01, 2006

No debemos tomar el estudio como una obligación, sino como una oportunidad de acercarnos al conocimiento