La educación ha estado presente desde los tiempos más remotos. Ese proceso no ha sido una simple transmisión de conocimientos, sino que también incluía unos valores o un ideal de vida. La educación debe ser subjetiva y formar sujetos, y no objetos producto de su objetividad.
La educación tiene una gran connotación conservadurista, busca formar nuevos sujetos que encajen perfectamente con lo actual, y conserve la sociedad tal y como es, no pretende formar sujetos destructores del sistema. La educación es transmisión, bien de valores o de conocimientos, pero solo se transmite lo que el que transmite considera digno de ser conservado. Quien pretende educar se convierte en responsable del mundo que va a configurar el neófito. Hacerse responsable no es aprobarlo tal como es, sino asumirlo conscientemente porque es y porque solo a partir de lo que es puede ser enmendado. La educación transmite porque quiere conservar, y quiere conservar lo que valora positivo. Nunca es neutral, elige, verifica, presupone, elogia y descarta. Intenta favorecer un tipo de hombre frente a otros, un modelo de ciudadanía.
La educación tiene una gran connotación conservadurista, busca formar nuevos sujetos que encajen perfectamente con lo actual, y conserve la sociedad tal y como es, no pretende formar sujetos destructores del sistema. La educación es transmisión, bien de valores o de conocimientos, pero solo se transmite lo que el que transmite considera digno de ser conservado. Quien pretende educar se convierte en responsable del mundo que va a configurar el neófito. Hacerse responsable no es aprobarlo tal como es, sino asumirlo conscientemente porque es y porque solo a partir de lo que es puede ser enmendado. La educación transmite porque quiere conservar, y quiere conservar lo que valora positivo. Nunca es neutral, elige, verifica, presupone, elogia y descarta. Intenta favorecer un tipo de hombre frente a otros, un modelo de ciudadanía.

